Insuficiencia arterial & Úlceras arteriales
Insuficiencia Arterial
Se entiende como insuficiencia
arterial periférica al conjunto de cuadros sindrómicos, agudos o crónicos,
generalmente derivados de la presencia de una enfermedad arterial oclusiva, que
condiciona un insuficiente flujo sanguíneo a las extremidades. En la gran
mayoría de las ocasiones, el proceso patológico subyacente es la enfermedad
arteriosclerótica, y afecta preferentemente a la vascularización de las
extremidades inferiores, por lo que nos referiremos a esta localización.
Estadio
I: Es el estadío inicial, cuyas manifestaciones dan lugar a serias
dudas diagnósticas debido a su vaguedad. Los síntomas más característicos son
frialdad, hormigueos, parestesias, palidez cutánea y calambres. De hecho, la
mayoría de manuales pasan por alto la descripción de este estadio puesto que
los síntomas enumerados no pueden ser considerados indicadores fiables de la
enfermedad.
Estadio
II: El síntoma dominante es la claudicación intermitente: el paciente
siente dolor en piernas o brazos cuando los somete a ejercicio. Este dolor
desaparece gradualmente al cesar el ejercicio.
La localización más frecuente del
dolor es en la pantorrilla puesto que el lugar de obstrucción más común es a
nivel del sector femoropoplíteo.
Cuando el dolor afecta nalgas, cadera
y muslos el lugar de obstrucción más probable es el sector aortoiliaco. Menos
frecuente es la afectación de los troncos más distales (poplíteo tibiales). que
se manifestará como claudicación del pie.
Estadio III: El síntoma cardinal de este estadío es el dolor en reposo.
Este dolor puede aparecer sin que el paciente haya manifestado previamente
ninguna otra molestia, pero generalmente, sigue a la fase de claudicación
intermitente.
Estadio IV: Se caracteriza por la
presencia de lesiones necróticas en la extremidad afectada, lesiones que pueden
tener una extensión muy variable: desde pequeñas úlceras superficiales hasta la
gangrena total de algún segmento del miembro.
Úlceras arteriales
Se pueden definir como aquellas que
son consecuencia de un déficit de aporte sanguíneo en la extremidad afectada
secundario a una arteriopatía generalmente crónica. También se las conoce como
"isquémicas".
Suelen tener una evolución crónica,
con mal pronóstico debido a la poca respuesta terapéutica y a los procesos sistémicos
concomitantes en los enfermos, además de un alto riesgo de infección.
Su localización preferente en zonas
distales o en la cara antero-externa de la pierna, sobre prominencias óseas,
puntos sometidos a presión en los pies, punta de dedos, zonas interdigitales,
talón, cabezas de metatarsianos, etc.


Comentarios
Publicar un comentario